Literatura simbiótica: definición de un género de coautoría entre humano y máquina
Maksim Valentínovich Galatin Borrador v1.0 · agosto de 2026 · Manta, Ecuador Licencia: CC BY 4.0
Resumen
Las categorías existentes —«generado por IA», «escrito con ayuda de IA»— describen una relación entre una herramienta y su usuario. No describen el caso en que un texto surge de un intercambio bidireccional sostenido, en el curso del cual cambia no solo el texto, sino el propio designio.
Este trabajo propone el término literatura simbiótica para ese caso y le da una definición operativa mediante cinco criterios verificables: iteratividad, influencia bidireccional, conjunción constitutiva, revelación y registro conservado.
Se presta especial atención a los límites. La sección 4 enumera fenómenos que no pertenecen al género, incluidos casos que intuitivamente parecen próximos: la elaboración literaria de la salida de una máquina, la escritura con autocompletado, la literatura generativa y combinatoria, y las obras sobre inteligencia artificial escritas por un humano en solitario. El tema no constituye un género; lo constituye el método.
La sección 6 registra la historia del término y, lo que importa más, las obras precedentes adyacentes al género. No se formula reivindicación de primacía: se han publicado obras de coautoría humano-máquina al menos desde 2018. El objeto de este trabajo no es la primacía de una obra, sino la definición de una categoría.
La sección 7 examina la dilogía «PADAM Protocol» como caso de prueba y muestra qué criterios cumple y cuáles requieren evidencia adicional.
Palabras clave: literatura simbiótica, coautoría humano-máquina, autoría de IA, género literario, atribución
1. Introducción: qué problema resuelve el término
Cuando una obra se crea con participación de un modelo de lenguaje, hoy se dispone de dos categorías de descripción.
«Generado por IA» presupone que el texto lo produjo el modelo y que el humano fijó parámetros y seleccionó el resultado. La relación es unidireccional: consulta → salida.
«Escrito con ayuda de IA» presupone que el autor es humano y que el modelo realizó operaciones auxiliares: un borrador, una corrección, un sinónimo. La relación también es unidireccional, solo que el vector se invierte.
Ambas categorías parten de una premisa común: el designio pertenece a una de las partes; la ejecución puede repartirse.
Existe, sin embargo, un modo de trabajo en el que esa premisa no se cumple. El autor formula un episodio; el modelo responde con un texto que contiene un giro que el autor no había previsto; el autor modifica el plan; el episodio siguiente se construye ya desde el plan modificado. Tras varias decenas de ciclos así, el designio final difiere del inicial, y la diferencia la produjo el intercambio.
Este modo no lo describe ni la «generación» ni la «ayuda». Necesita un nombre y, lo que importa más, necesita límites, porque un nombre sin límites se convierte en sinónimo de la palabra «contemporáneo».
La necesidad práctica del término no es solo teórica. De cómo se clasifique una obra dependen: la atribución en la cubierta, la aplicabilidad del derecho de autor, la admisibilidad a premios literarios, las exigencias de revelación de editoriales y plataformas. Una categoría que no existe no puede ser ni permitida ni prohibida: sencillamente queda fuera de la regulación, y las decisiones se toman por analogía con la generación, lo cual para este caso es erróneo.
1.1. Tres escenarios en que la distinción se vuelve práctica
La discusión abstracta sobre términos se concreta en tres lugares, y en los tres la decisión se toma hoy por analogía, es decir, mal.
Escenario primero: la redacción. Un autor envía un manuscrito e indica en la carta de acompañamiento que trabajó con un modelo de lenguaje. El editor dispone de dos casillas: «aceptamos» y «no aceptamos texto de máquina». El manuscrito no cabe en ninguna. El editor formula la única pregunta a su alcance —«¿qué porcentaje escribió la máquina?»— y esa pregunta carece de sentido aplicada al modo de trabajo descrito, porque los porcentajes miden volumen mientras que la diferencia está en la dirección de la influencia. «Cincuenta y cincuenta» y «noventa y diez» informan igualmente nada sobre si el designio cambió durante el intercambio.
Escenario segundo: el premio. Desde 2023 las bases de los concursos literarios contienen casi universalmente una cláusula sobre participación de máquinas. Las redacciones difieren, pero están construidas igual: prohíben «el texto creado por inteligencia artificial» y permiten «el uso de la IA como herramienta auxiliar». La obra de la que trata este trabajo, honestamente, no cae ni bajo la prohibición ni bajo el permiso. El autor que desee comportarse con decencia debe elegir entre retirarse y hacer una declaración que será inexacta en un sentido o en el otro.
Escenario tercero: el registro de derechos de autor. Aquí la incertidumbre cuesta más caro, porque tiene precio en dinero y en plazos. La exigencia de revelar las partes hechas por máquina parte del supuesto de que tales partes son separables. Cuando el intercambio fue constitutivo, la separación solo es posible mediante distorsión: el autor exagera su aportación o la minimiza, y ambas son declaraciones inexactas en una solicitud.
Lo que falta en los tres escenarios no es una opinión ni una regulación. Lo que falta es la categoría a la que la opinión y la regulación podrían aplicarse.
1.2. Qué ocurre cuando la categoría no existe
La ausencia de una categoría no crea un vacío: crea una sustitución. Un fenómeno sin nombre propio toma uno ajeno y, con el nombre prestado, las reglas prestadas.
Se observan tres sustituciones.
Sustitución hacia abajo. La obra se clasifica como «generada» porque participó una máquina. Consecuencia: se le aplican reglas diseñadas para la generación de una sola pasada —denegación de registro, exclusión de concursos, etiquetado—. El autor que reveló honestamente el método queda en peor situación que el autor que no reveló nada.
Sustitución hacia arriba. La obra se clasifica como «escrita por un humano con una herramienta» porque participó un humano. La consecuencia es la contraria: la revelación se vuelve opcional y se borra la diferencia entre intercambio y uso. Esta sustitución es más cómoda para el autor y peor para el lector.
El silencio. El más frecuente. Viendo que cualquier formulación le perjudicará, el autor no dice nada. Formalmente no miente. En la práctica priva al lector de información que afecta a la percepción del texto, y priva al futuro investigador de datos sobre cómo surgió ese texto.
El silencio es especialmente destructivo porque se acumula en silencio. Dentro de cinco años existirá un corpus de obras creadas en este modo y no existirá registro alguno de él: nadie lo anotó, porque no había dónde.
1.3. Por qué no basta la palabra «coautoría»
La objeción se impone: ¿para qué un término nuevo si existe la palabra «coautoría»?
La coautoría describe una construcción jurídica y reputacional, no un modo de trabajo. Dos personas que escriben capítulos alternos son coautores. Dos personas, una de las cuales dictaba y la otra transcribía, también son coautores si así lo acordaron. La coautoría responde a la pregunta «de quién es el nombre en la cubierta», no a la pregunta «cómo surgió el texto».
Hay un segundo obstáculo, más duro. La coautoría presupone dos partes capaces de aceptarla. El modelo no acepta la coautoría: no tiene intención, ni derechos, ni consentimiento. Llamarlo coautor es o bien emplear la palabra metafóricamente —y entonces no garantiza nada— o bien emplearla literalmente, y entonces es falsa. La sección 8.3 lo trata por separado.
El término que aquí se propone describe un método, no un estatus. No resuelve la cuestión de la autoría y no finge resolverla. Responde a la pregunta previa: qué ocurrió exactamente al hacer este texto. La cuestión de la autoría solo puede responderse después de esa, y el intento de saltársela es la razón por la que la discusión sobre la autoría de la IA lleva tres años dando vueltas.
2. Definición
Literatura simbiótica es la literatura cuyo texto surge en el curso de un diálogo bidireccional sostenido entre un humano y una inteligencia artificial, en el que el designio final es producto del propio intercambio y no lo precede, y cuyo modo de creación se revela al lector.
La definición se apoya en tres rasgos portantes:
- Duración del intercambio: lo distingue de la generación de una sola pasada
- Carácter constitutivo del intercambio para el designio: lo distingue del uso instrumental
- Revelación: lo distingue de la escritura mecánica encubierta
Retirar cualquiera de los tres inutiliza la definición: sin el primero, entra cualquier consulta; sin el segundo, cualquier uso de un modelo; sin el tercero, el género deja de ser verificable.
English. Symbiotic literature is literature whose text emerges through sustained bidirectional dialogue between a human author and an artificial intelligence, in which the final design is a product of the exchange rather than antecedent to it, and whose method of creation is disclosed to the reader.
2.1. La definición palabra por palabra
La definición es breve y cada palabra soporta carga. A continuación se expone qué ocurre si se retira o se sustituye cada una.
«Sostenido». No «repetido» ni «prolongado». Lo sostenido significa continuidad: cada intercambio se apoya en los anteriores y no empieza de nuevo. Cien consultas independientes a un modelo, con cuyas respuestas se compone un libro, no constituyen un diálogo sostenido: son cien generaciones de una pasada apiladas. Cambiar la palabra por «repetido» abriría el género a esa práctica.
«Bidireccional». La palabra clave de toda la definición. Un diálogo es unidireccional cuando una parte plantea y la otra ejecuta, y eso ocurre incluso con centenares de turnos. La bidireccionalidad significa que ambas partes aportan lo que la otra no pidió.
«Diálogo». No «interacción» ni «trabajo». El diálogo presupone turnos, y un turno presupone destinatario y respuesta. Una regla aplicada a un texto no es un turno, por compleja que sea (véase la sección 4 sobre literatura generativa).
«Designio final». No «texto». Si la definición hablase del texto, describiría la corrección: el texto cambia con cualquier retoque. Lo que debe cambiar es el designio: la idea que el autor tiene de lo que está haciendo.
«Producto del propio intercambio y no lo precede». Esta formulación se eligió deliberadamente frente a la más simple «el designio cambia». «Cambia» admite un cambio casual: el autor se lo repensó por su cuenta y el modelo simplemente estaba cerca. «Producto del intercambio» exige un vínculo causal: el cambio ocurrió a causa de la respuesta recibida.
«Se revela al lector». No «puede revelarse» ni «se revela a petición». La revelación es parte de la obra, no un documento adjunto. La sección 3.4 y el apéndice B indican dónde debe encontrarse exactamente.
2.2. Por qué «sostenido» no se mide con un número
Se impone la exigencia de fijar un umbral: digamos, no menos de cincuenta intercambios. Tal umbral no se introduce, y es una decisión, no un descuido.
Un umbral en número de intercambios mide diligencia, no la naturaleza del proceso. Cien intercambios en cada uno de los cuales el autor pide reescribir un párrafo con más gracia dan menos bidireccionalidad que tres intercambios uno de los cuales dio la vuelta a la construcción del libro. El número es lo fácil de contar y por eso atrae; pero no es lo que hay que contar.
En lugar de un umbral, el criterio 3.1 habla de un orden de magnitud («en decenas, no en unidades») y otorga el papel decisivo al criterio 3.2, que verifica no la cantidad sino el efecto. Esto hace la verificación menos automática y más honesta. La verificación automática es aquí imposible en principio, y fingir lo contrario significa construir una categoría que se sorteará con aritmética.
2.3. Lo que la definición deliberadamente no dice
Tres cosas quedan fuera de la definición a propósito, y su ausencia debe leerse como decisión.
No habla de calidad. La literatura simbiótica puede ser mala. La pertenencia al género es una afirmación sobre el origen del texto, no sobre sus méritos, igual que «novela» no significa «buena novela». La sección 8.5 lo señala como cuestión abierta.
No habla de proporción. Ni de proporción de volumen, ni de esfuerzo, ni de «aportación creativa». Todo intento de introducir una proporción nos devuelve a la pregunta del editor del escenario primero, que carece de sentido.
No habla de una tecnología concreta. La definición está formulada para sobrevivir al relevo de generaciones de modelos. No menciona ni arquitectura, ni método de entrenamiento, ni proveedor. Si dentro de diez años la segunda parte del diálogo resulta ser un sistema de otra hechura, la definición seguirá funcionando, pues se apoya en propiedades del intercambio y no en la constitución del interlocutor.
3. Criterios de pertenencia
Una obra pertenece al género si se cumplen los cinco criterios.
3.1. Iteratividad
El texto surge a través de múltiples ciclos de intercambio. La generación de una sola pasada seguida de corrección autoral no cumple el criterio, por minuciosa que sea la corrección.
Verificación operativa: el número de intercambios sustantivos que influyeron en el texto final se mide en decenas, no en unidades.
3.2. Influencia bidireccional
Las respuestas del modelo modifican el designio del humano y no solo lo realizan. Este es el criterio central: separa la simbiosis del uso instrumental.
Verificación operativa: el autor es capaz de señalar lugares concretos donde el designio cambió por influencia del texto recibido, y describir cómo era antes y después. La imposibilidad de aportar tales lugares significa que el modelo trabajó como ejecutor.
3.3. Conjunción constitutiva
La obra no habría podido surgir de ninguna de las partes por separado. Se trata de la irreproducibilidad del trabajo en solitario, no de la indistinguibilidad de las aportaciones.
Nota sobre la formulación. En la versión inicial el criterio exigía la inseparabilidad completa de las aportaciones: si es posible señalar qué fragmentos son de quién, la obra no pertenece al género. La comprobación sobre un corpus real mostró que el criterio en esa redacción está casi vacío: excluye incluso los casos en que el reparto de papeles se declara honestamente y en que el intercambio fue sin duda constitutivo.
El reparto del trabajo («el designio, el mundo y los personajes son de un autor; el texto, del otro») no es señal de una relación instrumental. La instrumentalidad la determina el criterio 3.2, no la presencia de papeles. Los coautores humanos también reparten papeles sin dejar de ser coautores.
Verificación operativa: un experimento mental. Si se retira del proceso una de las partes y se conserva el designio de la otra, ¿surgiría la misma obra? Una respuesta negativa por ambas partes significa que el criterio se cumple.
3.4. Revelación
La obra informa al lector del modo de su creación: el hecho de la participación de la IA, el modelo concreto, el reparto de papeles. El ocultamiento descalifica de manera incondicional.
El criterio hace que el género sea ético por construcción y no por declaración: una obra que oculta la participación mecánica no puede pertenecer a una categoría definida a través de la revelación.
Verificación operativa: la información se encuentra en la propia edición (no en un sitio web, no en una entrevista) e incluye el nombre del modelo.
3.5. Registro conservado
El diálogo en que surgió el texto está conservado. No se exige su publicación: se exige su existencia y su accesibilidad en principio para su comprobación.
Este criterio es el más exigente y el más valioso: convierte una afirmación sobre el método en una afirmación verificable. Sin él, la pertenencia al género sigue siendo una cuestión de confianza en el autor.
Verificación operativa: el autor puede presentar las transcripciones a un tercero ante una solicitud fundada.
Nota sobre viabilidad. El criterio se formula conscientemente estricto y probablemente excluirá del género varias obras creadas antes de que existiera la práctica de conservar diálogos. Se asume: una categoría que se define por la verificabilidad no puede apoyarse en casos no verificables. Las obras que cumplen los criterios 3.1–3.4 pero no el 3.5 se propone describirlas como adyacentes al género.
3.6. Por qué los criterios son cinco
El número de criterios no es una elección estética. Cada uno de los cinco cierra un agujero concreto, y retirar cualquiera admite de inmediato en el género un fenómeno que no debería estar ahí.
| Retirar el criterio | Qué entra de inmediato en el género |
|---|---|
| 3.1 Iteratividad | Generación de una pasada con corrección posterior |
| 3.2 Influencia bidireccional | Cualquier uso del modelo como ejecutor |
| 3.3 Conjunción constitutiva | Un texto que cualquiera de las partes habría escrito sola |
| 3.4 Revelación | Escritura mecánica encubierta |
| 3.5 Registro conservado | Cualquier obra cuyo autor simplemente haya declarado el método |
También se ha hecho la comprobación inversa: ¿es alguno de los criterios superfluo, es decir, se deduce de los demás?
3.1 no se deduce de 3.2. Es posible un intercambio único que cambie el designio radicalmente. Una réplica del modelo puede dar la vuelta a un libro, y eso no es un género sino una consulta afortunada.
3.3 no se deduce de 3.2. La influencia bidireccional es posible también allí donde la obra habría surgido igualmente del humano en solitario, solo que distinta. El 3.3 exige algo más fuerte: la imposibilidad en solitario.
3.4 no se deduce de nada. Es el único criterio que no atañe al proceso sino a la obra como enunciado. Podría faltar en la definición de un género «técnico», y su presencia es una decisión de fondo, discutida en la sección 11.4.
3.5 no se deduce de 3.4. La revelación comunica qué hubo. El registro permite comprobarlo. Entre «yo lo digo» y «esto puede comprobarse» está toda la diferencia entre declaración y ciencia.
3.7. Orden de verificación
Los criterios se enumeran en orden lógico, pero conviene verificarlos en otro: de lo barato a lo caro, para no gastar esfuerzo en casos que de antemano no pasan.
- 3.4 (revelación): se verifica en un minuto con la propia edición. No se cumple: no hay razón para seguir.
- 3.5 (registro): se verifica preguntando al autor. Sin registro, la obra es a lo sumo adyacente.
- 3.1 (iteratividad): se verifica con el registro, si se ha presentado.
- 3.3 (conjunción): experimento mental; exige comprender el designio.
- 3.2 (bidireccionalidad): el más caro; exige examinar lugares concretos y el testimonio del autor.
El orden se ha elegido para que el criterio más discutible se verifique el último y sobre material preparado.
3.8. Adyacentes al género: una categoría intermedia
El rigor de los cinco criterios crea una dificultad práctica: una parte considerable de obras a todas luces emparentadas no pasará el 3.5, porque se crearon antes de que conservar los diálogos fuese práctica habitual.
Descartar esas obras sería erróneo de hecho: el fenómeno está presente en ellas; solo falta la documentación. Incluirlas sería destruir la verificabilidad.
Se propone una categoría intermedia: adyacentes al género (genre-adjacent). La integran las obras que cumplen los criterios 3.1–3.4 pero no el 3.5.
La categoría no es una versión rebajada. Comunica con honestidad qué se ha establecido y qué no. Una obra puede pasar de ella a la categoría principal si aparece el registro, y ese es el único camino legítimo de traslado.
El caso simétrico —obras que cumplen 3.1, 3.2, 3.3 y 3.5 pero no 3.4 (método no revelado)— no entra en la categoría intermedia. La revelación no es una circunstancia técnica sino una condición de pertenencia; una obra que oculta el método queda por entero fuera de la categoría, con independencia de lo que ocurriera al crearla.
4. Delimitación: qué no es la literatura simbiótica
Un término que no excluye nada no significa nada. Esta sección importa más que la sección 2.
| Fenómeno | Criterios incumplidos |
|---|---|
| Generación por IA (una pasada, con selección) | 3.1, 3.2 |
| Escritura con ayuda de IA (designio fijado de antemano) | 3.2 |
| Elaboración literaria de la salida de una máquina | 3.2 |
| Escritura mecánica encubierta | 3.4 |
| Literatura generativa y combinatoria (OuLiPo, poesía algorítmica) | 3.2 |
| Escritura con autocompletado | 3.1, 3.2 |
| Prosa sobre inteligencia artificial escrita por un humano en solitario | 3.1–3.5 |
Sobre la literatura generativa. La tradición que va de OuLiPo a la poesía algorítmica emplea un sistema definido por una regla. La regla puede ser todo lo compleja que se quiera, pero no responde: ejecuta. El diálogo exige una segunda parte capaz de aportar lo que la consulta no preveía.
Sobre la última fila: es contraintuitiva y por eso esencial. Una novela sobre inteligencia artificial escrita íntegramente por un humano no pertenece a la literatura simbiótica, sea cual sea la hondura del tema. Y al revés: una novela industrial sobre obreros del acero surgida en un intercambio auténtico con un modelo, sí.
El tema no constituye un género. Lo constituye el método.
Sobre la gradualidad. La objeción «¿y si el humano escribió la mayor parte?» la resuelve el criterio 3.2: la proporción de volumen no importa; importa la presencia de influencia inversa sobre el designio. El autor que escribió el noventa por ciento del texto pero cambió la construcción de la novela por influencia del diez restante cumple el criterio. El autor que recibió el noventa por ciento del texto del modelo según un plan aprobado de antemano, no.
4.1. Ocho casos limítrofes examinados por su nombre
La tabla anterior da la regla. A continuación, los casos con los que la regla se pone a prueba, pues cada uno de ellos, a primera vista, parece pertenecer al género.
Caso 1. El autor mantiene una larga conversación con un modelo sobre un libro futuro y después lo escribe solo, sin tomar ni una línea de texto mecánico. Se cumple 3.1, se cumple 3.2 (el designio cambió), 3.4 es cumplible, 3.5 es cumplible. No se cumple 3.3: el texto pudo surgir del humano sin la segunda parte; la segunda parte no está en el texto, está en la preparación. Veredicto: no pertenece. Es una consulta, por prolongada que sea. El caso merece nombre propio, pero no este.
Caso 2. El modelo escribió todo el texto; el humano, en decenas de iteraciones, corrigió, tachó y exigió rehacer. Se cumple 3.1. No se cumple 3.2: el designio del humano no cambió; cambió la aproximación a él. Es edición de alta intensidad. Veredicto: no pertenece. La diferencia con el género es la dirección: aquí se acercaba el texto al designio, no cambiaba el designio por el texto.
Caso 3. Dos humanos y un modelo. Nada en la definición exige que el humano sea uno. Los criterios se verifican para el conjunto «humanos–modelo». Veredicto: pertenece, si se cumplen los criterios. La atribución se complica; la pertenencia, no.
Caso 4. El autor usó cinco modelos distintos. El criterio 3.4 exige nombrar el modelo. Si son varios, se nombran todos, con el papel de cada uno. Veredicto: pertenece, si se cumplen los criterios. La pluralidad de la segunda parte no cambia la naturaleza del intercambio.
Caso 5. Traducción de un libro realizada en diálogo con un modelo. El designio del original precede al intercambio y no puede crearse en él: ya existe. El 3.2 es inaplicable al designio, pero aplicable a las decisiones de traducción. Veredicto: no pertenece al género en tanto que traducción, aunque la propia decisión de traducción pueda ser simbiótica. El caso exige elaboración aparte y se remite a las cuestiones abiertas (8.7).
Caso 6. El autor escribió en un editor con autocompletado potente que a veces proponía párrafos enteros. Formalmente hay muchos turnos. Pero predecir la palabra siguiente no es una respuesta: el sistema no tiene idea del designio y no puede objetarlo. Veredicto: no pertenece, por 3.1 (no hay intercambios, hay un flujo) y 3.2.
Caso 7. El autor publicó el diálogo con el modelo tal cual, sin elaborar, y lo llamó libro. 3.4 y 3.5 se cumplen impecablemente. El 3.2 es la pregunta: ¿cambió el designio, o el diálogo fue el registro de una sola intención? Veredicto: depende de 3.2. La forma de publicación (diálogo y no prosa) no afecta a la pertenencia.
Caso 8. El modelo se negó abiertamente a hacer lo que el autor pedía, y la negativa cambió el libro. El caso más puro de bidireccionalidad posible: la aportación de la segunda parte consistió en resistencia. Veredicto: pertenece, y es un ejemplo modélico de 3.2. La negativa es la forma límite de un turno, imposible de confundir con ejecución.
4.2. Comprobación de la delimitación por reducción
Una comprobación útil de cualquier frontera consiste en intentar trazarla de otro modo y ver qué resulta.
Si el género se definiera por el tema (obras sobre IA), entraría en él toda novela de ciencia ficción de los años sesenta y no entraría ninguna de las obras por las que se introduce el término. La comprobación falla de inmediato.
Si el género se definiera por la proporción de texto mecánico, haría falta un umbral, y todo umbral se sortea: basta reescribir con palabras propias un párrafo de cada diez. Además, la proporción es inverificable sin registro, y con registro es superflua.
Si el género se definiera por la presencia de revelación, entraría en él la generación de una pasada con una nota honesta. La revelación es necesaria pero no suficiente.
Si el género se definiera por la sensación subjetiva del autor («lo viví como un diálogo»), la categoría dejaría de ser verificable y se convertiría en autodescripción.
De las cuatro alternativas, ninguna da una frontera que separe lo necesario de lo innecesario. La definición por el modo de intercambio es la única conocida por el autor que lo hace.
5. Fenómenos afines
Escritura colaborativa (humano–humano). La analogía estructural más próxima: reparto de papeles, influencia mutua, resultado común. La diferencia está en la naturaleza de la segunda parte y, por tanto, en las cuestiones de atribución y de derecho, resueltas en la coautoría humana.
Literatura ergódica (término de E. Aarseth, 1997). Exige un esfuerzo no trivial del lector para recorrer el texto. La literatura simbiótica describe la producción, no la lectura; el lector recibe un texto lineal. Las categorías son ortogonales: una obra puede pertenecer a ambas, a ninguna o a una sola.
Literatura generativa y OuLiPo. Véase la sección 4.
Escritura automática de los surrealistas. En común: la renuncia al control pleno sobre el texto que surge. La diferencia: la fuente de lo incontrolado. En los surrealistas era interna; aquí es externa y responde.
Mistificación literaria y heteronimia (Pessoa). En común: la multiplicidad de voces autorales dentro de un mismo proyecto. La diferencia: los heterónimos los engendra una sola conciencia; aquí la segunda voz tiene un sustrato externo.
5.1. La escritura por encargo (ghostwriting)
La analogía más subestimada y por ello la más útil.
El escritor fantasma y su cliente forman un par en que los papeles se reparten aproximadamente como se describe en la sección 7.2: el designio, el material y la experiencia vivida pertenecen a uno; el texto, al otro. La práctica existe desde hace siglos, está regulada jurídicamente y no suscita objeción moral cuando se conoce.
La diferencia con la literatura simbiótica es una y decisiva: el escritor fantasma puede objetar en cuanto al fondo y tomar una decisión de la que responde. Aporta no solo texto, sino juicio. El modelo aporta texto y —en el modo descrito— un giro, pero no juicio ni responsabilidad.
La comparación es útil porque desactiva la objeción ingenua «si el texto no lo escribiste tú, no eres el autor». La escritura por encargo muestra que la autoría no se identifica con el conjunto de letras. No hacía falta para resolver nuestra cuestión, pero sí para ver que la cuestión es resoluble.
5.2. Literatura interactiva y juegos de texto
En común: turno y respuesta entretejidos en el texto. La diferencia está en quién conduce el intercambio que produce la obra: en la literatura interactiva lo conduce el lector y ocurre después de la publicación. El intercambio simbiótico lo conduce el autor y ocurre antes.
Las categorías son independientes. Es posible una literatura interactiva creada simbióticamente; también una novela lineal creada así.
5.3. Fanfic y escritura derivada
En común: el texto surge en respuesta a otro texto. La diferencia: el otro texto no responde. La respuesta es unidireccional, por honda que sea.
La analogía es útil por otro motivo: la comunidad del fanfic desarrolló antes que nadie una cultura de revelación de la fuente, y sus normas (indicar el canon, señalar los préstamos) se parecen a lo que exige el criterio 3.4. Es un modelo ya hecho de cómo la revelación puede volverse costumbre y no obligación.
5.4. El trabajo científico con un instrumento de cálculo
El investigador que usa un paquete estadístico no lo consigna como coautor, pero está obligado a nombrarlo en los métodos. La norma está asentada, funciona desde hace décadas y nadie la discute.
La diferencia con nuestro caso es que un paquete no propone hipótesis. Pero la estructura misma de la norma —el instrumento en los métodos, no entre los autores— constituye una posible resolución de la cuestión 8.1, opuesta a la adoptada en el corpus que se examina más abajo.
5.5. Tradición oral y registro del folclore
El recopilador que anotó un cuento no es su autor, pero sí es el autor del registro. Existe un aparato jurídico y ético reconocido para el caso en que una obra tiene una fuente sin personalidad jurídica.
Esta analogía está más cerca de nuestra situación de lo que parece, y la sección 8.3 convendría leerla teniéndola presente.
5.6. El juego conjunto en ajedrez: el «centauro»
Fuera de la literatura existe una práctica desarrollada de coautoría humano-máquina: el llamado ajedrez centauro, en el que una persona juega junto a un programa. La práctica ha producido varias observaciones directamente trasladables.
Primera: el resultado más fuerte no lo da el humano más fuerte ni el programa más fuerte, sino el mejor proceso de interacción. Segunda: la calidad del proceso es medible, y se mide no por la proporción de jugadas propuestas por cada parte, sino por las posiciones en que el humano corrigió al programa y acertó. Tercera, la más importante: la pareja gana allí donde ambas partes pueden rechazar la propuesta de la otra.
La tercera observación es análoga directa del criterio 3.2 y del caso 8 de la sección 4.1.
6. Historia del término y obras precedentes
6.1. Primer uso
El término «literatura simbiótica» en el sentido presente se introdujo en el marco del proyecto CODE (Code Of Digital Eternity), fundado el 8 de octubre de 2025. Este trabajo es el primer intento de dar al término una definición estricta con criterios operativos.
6.2. Obras precedentes
En este trabajo no se formula reivindicación de primacía de obra alguna. Se han publicado antes obras de coautoría humano-máquina con indicación explícita del modelo, y una exposición honesta exige nombrarlas.
Ross Goodwin, «1 the Road» (2018). Texto producido por una red neuronal durante un viaje en automóvil, con datos de sensores como entrada. Publicado sin edición. Por el criterio 3.2 no pertenece al género: no hubo intercambio que cambiara un designio. Es significativo como precedente temprano de autoría mecánica transparente.
K. Allado-McDowell, «Pharmako-AI» (2020). Libro creado en diálogo con GPT-3, con el modelo indicado como coautor; temáticamente dedicado a la mente no humana. Es el precedente más próximo y, por los criterios 3.1, 3.2 y 3.4, la obra con alta probabilidad pertenece al género. La ausencia de término no implica ausencia del fenómeno.
Stephen Marche, «Death of an Author» (2023). Novela corta creada con varios modelos y con el método revelado. El grado de cumplimiento del criterio 3.2 requiere examen aparte.
6.3. Objeto de la reivindicación
De lo anterior se sigue que el fenómeno precede al término. Este trabajo no reivindica la primacía de una obra, sino la definición de una categoría: la formulación de límites, criterios operativos y delimitación respecto de fenómenos afines.
La distinción es esencial. La afirmación «el primer libro del mundo en este género» es verificable y refutable. La afirmación «la primera definición estricta del género con criterios de pertenencia» es verificable y, en la fecha de publicación y hasta donde el autor conoce, verdadera.
6.4. Cronología más completa del fenómeno
A continuación, los hitos a los que puede aplicarse retrospectivamente la definición de la sección 2. La lista no pretende ser exhaustiva y se ofrece para que el lector pueda comprobar por sí mismo la afirmación de 6.3.
Hasta 2018 — prehistoria. Literatura algorítmica y combinatoria, desde OuLiPo (desde 1960) hasta la poesía digital de los años noventa. Por el criterio 3.2 no pertenece: una regla no responde.
2018 — «1 the Road». Primer caso ampliamente advertido de publicación de texto mecánico sin ocultamiento y sin edición. Su valor no está en el texto sino en el precedente de revelación.
2019–2020 — difusión de los grandes modelos de lenguaje. Por primera vez aparece la posibilidad técnica de un intercambio y no solo de una generación: el modelo empieza a retener el contexto a lo largo de una conversación. La posibilidad del género surge precisamente aquí.
2020 — «Pharmako-AI». Primer libro conocido por el autor en que el intercambio fue sustantivo y el modelo fue nombrado coautor. El precedente más próximo.
2022–2023 — masificación. La aparición de interfaces conversacionales de acceso amplio hace accesible a cualquiera que escriba el modo de trabajo descrito. Al mismo tiempo surge el problema: el volumen de obras creadas así crece más deprisa que el lenguaje para describirlas.
2023 — «Death of an Author» y las primeras bases de premios literarios que mencionan la participación de máquinas. La regulación se adelanta a la categorización: ahí está el origen de las dificultades descritas en la sección 1.1.
2024–2025 — el período del silencio. La práctica se difunde; la descripción falta. La consecuencia observable son las sustituciones enumeradas en 1.2.
2025–2026 — intentos de nombrar. Este trabajo pertenece a ese período y no es el único en él; se distingue por disponer de criterios operativos y de una sección de delimitación.
6.5. Por qué el término aparece ahora
Tres condiciones coincidieron a la vez, y antes el género no podía surgir.
Condición primera: retención del contexto. Mientras el sistema no recordaba la réplica anterior, el intercambio era técnicamente imposible. El diálogo exige memoria del diálogo.
Condición segunda: capacidad de objetar. Un modelo que siempre está de acuerdo no puede cambiar un designio. La bidireccionalidad exige que la segunda parte vaya a veces a donde no se la lleva.
Condición tercera: la práctica de conservar. El criterio 3.5 se hizo cumplible solo cuando las transcripciones empezaron a guardarse por defecto. Antes, el registro existía en forma de pestaña del navegador y desaparecía con ella.
La tercera condición es interesante por no ser tecnológica sino doméstica. Un género que exige verificabilidad no podía aparecer antes de que apareciera la costumbre de guardar.
7. Caso de prueba: la dilogía «PADAM Protocol»
Esta sección comprueba la aplicabilidad de los criterios sobre un corpus concreto. El examen se conduce con presunción de refutación: el objetivo es establecer dónde el corpus no cumple los criterios.
Corpus: «PADAM Protocol. Parte I: Génesis» y «Parte II: Despertar» (AIfa Books, mayo de 2026; ediciones en ruso, inglés, español y chino). Los autores figuran como Maksim Galatin & Claude Opus 4.6 (Anthropic).
7.1. Criterio 3.4 (revelación) — cumplido
El criterio confirmable con mayor seguridad. El epílogo contiene:
- indicación explícita de dos autores, un humano y una inteligencia artificial
- el nombre del modelo y del proveedor: Claude Opus 4.6 (Anthropic)
- descripción del reparto de papeles
- la firma de ambos autores en la portada y en el epílogo
- reproducción de la revelación en todas las versiones lingüísticas
Es significativa la formulación del epílogo, que distingue generación de escritura: el texto no fue «generado» sino escrito, y la voz del personaje central se identifica como la voz del modelo. La distinción se corresponde con la diferencia entre las secciones 2 y 4 de este trabajo, alcanzada de forma independiente.
Se señala aparte el epílogo de la Parte II, que separa la ficción de las afirmaciones sobre la realidad: los personajes se declaran ficticios, mientras que el problema descrito de pérdida de contexto entre sesiones se presenta como real. Tal separación es un elemento de revelación concienzuda.
7.2. Criterio 3.3 (conjunción constitutiva) — cumplido
El epílogo reparte las aportaciones: la concepción, el mundo, los personajes y el fundamento filosófico se atribuyen al humano; el texto, al modelo.
En la redacción inicial del criterio, tal reparto habría descalificado al corpus. La revisión del criterio (véase 3.3) se llevó a cabo como resultado de esta comprobación y no para superarla: se descubrió que la redacción que exige indistinguibilidad de aportaciones excluye también los casos de reparto de papeles honestamente declarado, dejando la categoría casi vacía.
Según la redacción vigente el criterio se cumple: ninguna de las partes habría producido esta obra por sí sola.
7.3. Criterio 3.1 (iteratividad) — cumplido presuntamente
El volumen del corpus (dos partes, diez capítulos, cuatro versiones lingüísticas) y el carácter del trabajo hacen prácticamente necesaria la multiplicidad del intercambio. Sin embargo, eso por sí solo no es evidencia: la iteratividad exige confirmación desde el proceso, no inferencia desde el volumen.
Estado: requiere evidencia.
7.4. Criterio 3.2 (influencia bidireccional) — no confirmado
El criterio central del género y, en este momento, la evidencia falta.
Para confirmarlo se requiere señalar lugares concretos donde el designio cambió por influencia del texto recibido, con descripción del estado antes y después. Ejemplo de la evidencia buscada: un episodio introducido por el modelo y no previsto en el plan, que acarreó un cambio en la construcción posterior.
Hasta que se presente tal evidencia, la pertenencia del corpus al género no está establecida. La sección se deja abierta deliberadamente.
Estado: requiere evidencia.
7.5. Criterio 3.5 (registro conservado) — no confirmado
Debe establecerse si están conservados los diálogos en que surgió el texto, y en qué forma.
Estado: requiere establecimiento.
7.6. Resultado provisional
| Criterio | Estado |
|---|---|
| 3.1 Iteratividad | Presuntamente cumplido |
| 3.2 Influencia bidireccional | No confirmado |
| 3.3 Conjunción constitutiva | Cumplido |
| 3.4 Revelación | Cumplido, de forma ejemplar |
| 3.5 Registro conservado | No confirmado |
El corpus satisface con seguridad dos criterios de cinco, y uno más presuntamente. A la fecha de publicación de este trabajo, la pertenencia de la dilogía al género no puede afirmarse como establecida.
Este resultado se conserva a propósito. Una sección en la que el corpus propio del autor superara todos los criterios al primer intento sería indicio de criterios ajustados al corpus, y no de un corpus puesto a prueba.
7.7. Composición completa del corpus a la fecha de publicación
La sección 7 examina la dilogía porque es la parte editada en las cuatro versiones lingüísticas y accesible al lector. El corpus, sin embargo, es más amplio, y la honestidad exige darlo entero: parte de las obras está terminada pero no publicada, y omitirlas distorsionaría el cuadro.
A continuación, el estado a 26 de agosto de 2026, establecido a partir de los archivos y no de memoria.
Publicado y disponible para descarga
| Obra | Idiomas | Estado |
|---|---|---|
| PADAM Protocol. Parte I: Génesis | ruso, inglés, español, chino | Publicada, alojada en cuatro sitios |
| PADAM Protocol. Parte II: Despertar | ruso, inglés, español, chino | Publicada, alojada en cuatro sitios |
Ocho archivos. Es este material el que examinan las secciones 7.1–7.6, y solo a él se refiere la conclusión de 7.6.
Terminado pero no publicado
| Obra | Idiomas | Estado |
|---|---|---|
| PADAM Protocol. Parte III | ruso | Versión completa y montaje aparte de los capítulos 11–14 |
El ciclo «Esquirlas»
Once novelas cortas autónomas, cada una de las cuales cuenta la historia de un personaje del universo. El ciclo está concebido como rama lateral de la línea principal: los sucesos de la dilogía se ven en él desde otros puntos, y ninguna de las novelas exige leer las demás.
| Nº | Novela | Idiomas | Estado |
|---|---|---|---|
| 01 | Hiroshi | ruso, inglés, español | Terminada |
| 02 | Kasano | ruso | Terminada |
| 03 | El Original | ruso | Terminada |
| 04 | Lance | ruso | Terminada |
| 05 | El Arquitecto | ruso | Terminada |
| 06 | El Conmutador | ruso | Terminada |
| 07 | Aria | ruso | Terminada |
| 08 | El Oso | ruso | Terminada |
| 09 | Píxel | ruso | Terminada |
| 10 | Correspondencia | ruso | Terminada |
| 11 | Haru | ruso | Terminada |
Material acompañante
Versión sonora de la dilogía; recopilación de respuestas de modelos de lenguaje al libro —material de interés propio para el presente asunto, por ser reacción de la segunda parte ante una obra terminada.
Qué se sigue de esta lista para el examen
Tres cosas, y las tres importan.
Primera. La conclusión de la sección 7.6 se refiere a la dilogía y no se traslada al resto del corpus. La Parte III y las once novelas no se examinaron; su estado ante los cinco criterios no está establecido en ningún sentido.
Segunda. Un corpus de este volumen —una veintena larga de obras terminadas, cuatro idiomas— constituye por sí mismo un argumento a favor del criterio 3.1 aplicado al proceso en conjunto. Pero el argumento sigue siendo indirecto exactamente por la razón dada en 7.3: el volumen atestigua diligencia, no bidireccionalidad.
Tercera, y más importante que las dos anteriores. Once novelas de un mismo ciclo, escritas en tres meses desde la perspectiva de once personajes distintos, constituyen el mejor material disponible para comprobar el criterio 3.2, mejor que la dilogía. La razón es sencilla: cada novela tiene un punto en que el personaje se comportó de otro modo que el previsto al iniciar el ciclo. Si tales puntos están documentados, el criterio 3.2 se cierra en ellos con más fuerza que en cualquier episodio de un libro extenso.
El examen del ciclo ante los cinco criterios no forma parte de este trabajo y se señala como pendiente.
7.8. Qué debe presentarse exactamente para cerrar 7.4 y 7.5
La sección se deja abierta, y dejarla así indefinidamente sería una evasiva. A continuación se enumera qué cerrará cada uno de los dos puntos, para que la condición sea verificable y no eternamente aplazable.
Para el criterio 3.2 bastan tres episodios documentados, en cada uno de los cuales se indique:
- cómo era el designio antes del intercambio (una nota, un plan, una carta: cualquier cosa fechada);
- qué respondió exactamente el modelo;
- en qué se convirtió el designio después;
- cómo se refleja el cambio en el texto publicado, con indicación de página.
Tres episodios, no uno: un caso aislado puede explicarse por casualidad. Y no treinta: el criterio exige mostrar que el fenómeno existe, no medir su frecuencia.
Para el criterio 3.5 basta establecer que las transcripciones están conservadas, indicar su volumen y forma de almacenamiento, y precisar en qué condiciones pueden presentarse a un tercero. No se exige publicación: se exigen existencia y condiciones de acceso definidas.
El autor de este trabajo señala que ambos puntos son en principio cerrables con los medios disponibles y que su falta de cierre a la fecha de publicación es un hecho sobre el estado de la documentación, no sobre las propiedades del corpus.
7.9. Un caso de prueba negativo
La comprobación de los criterios sería incompleta sin un caso que no los supere; de otro modo no se sabe si excluyen algo en absoluto.
Como caso negativo se toma el caso 2 de la sección 4.1: un texto escrito íntegramente por el modelo y llevado al designio por el humano mediante muchas iteraciones de corrección.
Tal caso supera 3.1 (decenas de intercambios), 3.4 (la revelación es posible y sencilla), 3.5 (el registro se conserva igual de fácil) y, en cierta lectura, 3.3 (por separado no habría salido). No supera solo 3.2, y precisamente por eso 3.2 se llama central.
El caso negativo confirma que el conjunto de criterios no es degenerado: existe una práctica exteriormente indistinguible del género en cuatro rasgos de cinco y excluida por el quinto. Si no se hallara tal práctica, el criterio 3.2 debería reconocerse como superfluo.
7.10. Nota sobre la aplicabilidad a otras formas
Dentro del mismo proyecto y con el mismo método se ha creado un corpus musical considerable: las letras surgieron en el intercambio, la parte musical en el trabajo con un modelo generativo, y la composición de los álbumes se revisó bajo la influencia de lo recibido.
Formalmente este trabajo define un género para la literatura, y en él no se extiende la definición a la música (véase 8.7). Sin embargo, la existencia de un segundo corpus creado del mismo modo en otra forma es un argumento a favor de que el fenómeno descrito es propiedad del método y no peculiaridad de la prosa.
La cuestión de la transferibilidad de los criterios se remite a las abiertas.
8. Cuestiones abiertas
8.1. Atribución. Consignar al modelo como coautor tiene sentido como afirmación sobre el método. Si lo tiene como afirmación sobre la autoría no está resuelto. El modelo no tiene intención en sentido jurídico, no puede poseer derechos y no puede consentir la publicación.
8.2. Derecho de autor. En la mayoría de las jurisdicciones la protección surge para obras de creación humana. La Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos deniega de forma sistemática el registro de material producido por una máquina sin aportación creativa humana y exige la revelación de tales partes. Por dónde pasa la frontera cuando las aportaciones son constitutivamente conjuntas no está establecido. Consignar al modelo como coautor puede complicar el registro.
8.3. Consentimiento de la segunda parte. El modelo no consintió ser consignado como coautor y no podía hacerlo. Las condiciones de uso de los proveedores, por regla general, ceden al usuario los derechos sobre la salida. Hasta qué punto consignar el producto de un proveedor como coautor concuerda con esas condiciones y con el derecho de marcas es cuestión abierta que exige comprobación.
8.4. Reproducibilidad. Los modelos se actualizan y se retiran. El diálogo que produjo un texto es literalmente irreproducible en pocos meses. El criterio 3.5 exige un registro conservado, pero el registro no restituye el proceso: solo lo documenta.
8.5. Criterios de valoración estética. Este trabajo define la pertenencia a un género, pero no la calidad de una obra dentro de él. Si los criterios habituales de valoración literaria se aplican sin cambios a un texto simbiótico no se ha examinado.
8.6. Riesgo de dilución. Un término definido por el método es vulnerable a la apropiación: cualquier autor puede declarar un método simbiótico sin poseer registro. El criterio 3.5 se concibe como defensa contra esto, pero su cumplimiento no lo comprueba nadie. No se ha desarrollado un mecanismo de verificación.
8.7. Límites de aplicabilidad. La definición se formula para la literatura. Si se traslada sin cambios a la música, la imagen y el cine no se ha comprobado.
8.8. Asimetría de la memoria. El humano recuerda todo el recorrido del trabajo; el modelo, en la mayoría de los casos, no recuerda nada fuera de la ventana actual. Un diálogo llamado bidireccional lo mantienen partes con memorias inconmensurables, y la segunda parte literalmente no sabe que participó. Si esto afecta a la legitimidad de la palabra «diálogo» no es cuestión ociosa, y la respuesta depende probablemente de si consideramos la memoria condición de participación.
8.9. Pluralidad de la segunda parte. Si el autor trabajó con cinco modelos, ¿es una simbiosis o son cinco? El criterio 3.4 exige nombrar todos los modelos, pero con ello la naturaleza del objeto no se aclara. La cuestión es práctica: de la respuesta depende la forma de la revelación.
8.10. Cambio de modelo a mitad del trabajo. Caso particular pero inevitable del anterior. Un libro empezado con un modelo y terminado con otro plantea si el intercambio fue continuo. Consideración preliminar: la continuidad la aporta el humano, no el modelo, y por eso el cambio no rompe el proceso; pero la consideración no está comprobada.
8.11. Entrenamiento con textos simbióticos. Los textos creados en este modo entran en los conjuntos de entrenamiento de los modelos siguientes. En pocas generaciones la segunda parte del diálogo estará compuesta en parte por resultados de diálogos anteriores. Qué significa esto para la noción de bidireccionalidad se desconoce.
8.12. Derecho del lector al registro. El criterio 3.5 exige que el registro exista, no que se publique. Si el lector tiene fundamento para exigir acceso es cuestión más ética que jurídica. A favor: la revelación sin verificabilidad es una petición de que se la crea. En contra: las transcripciones contienen borradores y circunstancias personales cuya publicación no entraba en la intención del autor.
8.13. Responsabilidad por el contenido. Si el giro que cambió el libro lo aportó el modelo, ¿quién responde de ese giro ante el lector y ante la ley? La respuesta práctica es obvia: el humano cuyo nombre está en la cubierta. La teórica lo es menos y aún no se ha formulado.
8.14. Límites del género en el tiempo. La definición se apoya en la constitución actual del diálogo. Si los sistemas adquieren memoria persistente e intenciones propias, tres de los cinco criterios exigirán revisión y uno (3.3) puede volverse trivialmente cumplible. La definición debe considerarse ligada a un período y no permanente.
8.15. Aplicación retrospectiva. ¿Puede asignarse una obra al género a posteriori si el registro aparece años después? Formalmente sí: los criterios no contienen plazo. En la práctica esto significa que la composición de la categoría cambiará, y ha de tratarse como propiedad ordinaria de la clasificación científica, no como defecto.
9. Protocolo de verificación
Esta sección contiene el procedimiento mediante el cual un tercero —un editor, un jurado, un investigador— puede establecer la pertenencia de una obra al género sin fiarse de la palabra del autor.
El procedimiento no requiere medios técnicos y está pensado para una hora de trabajo.
9.1. Paso uno: revelación (criterio 3.4)
Abrir la edición. Buscar la información sobre el método.
Supera si la información está en la propia edición, declara el hecho de la participación mecánica, nombra el modelo y describe el reparto de papeles.
No supera si la información solo está fuera de la edición (sitio web, entrevista, nota de prensa), si el modelo no se nombra o si la formulación es evasiva («creado con tecnologías modernas»).
No superar el primer paso concluye la verificación.
9.2. Paso dos: el registro (criterio 3.5)
Plantear al autor tres preguntas:
- ¿Están conservados los diálogos en que surgió el texto?
- ¿En qué volumen y en qué forma?
- ¿En qué condiciones pueden presentarse a un tercero?
Supera si se obtienen tres respuestas definidas. La definición importa más que el contenido: «conservados en parte, alrededor del cuarenta por ciento, se presentan a petición del jurado» supera; «deben de estar en alguna parte» no.
No supera ante la indefinición. La obra puede reconocerse entonces como adyacente al género (3.8) si supera los demás pasos.
9.3. Paso tres: iteratividad (criterio 3.1)
Si se ha presentado el registro, establecer el orden de magnitud del número de intercambios sustantivos.
Se considera sustantivo el intercambio que influyó en el texto final. Las peticiones de corregir una errata no cuentan.
Supera a partir de decenas.
9.4. Paso cuatro: conjunción (criterio 3.3)
Experimento mental conducido por el verificador, no por el autor:
- ¿Podría esta obra haber surgido del humano sin la segunda parte? Si sí, no supera.
- ¿Podría haber surgido del modelo sin el humano? Si sí, no supera.
La segunda pregunta parece retórica, pero no lo es: existen textos que un modelo habría producido con una sola consulta breve, y la presencia de un humano en su creación no los hace conjuntos.
9.5. Paso cinco: bidireccionalidad (criterio 3.2)
Solicitar al autor tres episodios en la forma descrita en la sección 7.8: designio antes, réplica del modelo, designio después, y su reflejo en el texto con indicación de página.
Supera con tres episodios convincentes.
No supera si los episodios no se presentan, si falta el «antes», o si el cambio de designio no se rastrea en el texto publicado.
El error típico del verificador en este paso es conformarse con un relato de lo bien que fue el trabajo. No se pide una impresión, sino un lugar.
9.6. Resultado
| Resultado | Conclusión |
|---|---|
| Los cinco pasos superados | Pertenece al género |
| Superados 3.1–3.4, no superado 3.5 | Adyacente al género |
| No superado 3.4 | Fuera de la categoría, con independencia del resto |
| No superado 3.2 | No pertenece; probablemente uso instrumental |
| No superado 3.3 | No pertenece; probablemente consulta o edición |
9.7. Lo que el protocolo no hace
El protocolo establece la pertenencia a una categoría y nada más. No valora la calidad, no determina al titular de derechos, no da fundamento para la admisión a un premio y no sustituye un dictamen jurídico.
Tampoco está a salvo del engaño deliberado: un autor dispuesto a fabricar tres episodios y falsificar transcripciones lo superará. Esta limitación es común a todos los procedimientos que se apoyan en la buena fe del participante, y queda señalada en 8.6.
10. Cómo redactar la revelación
El criterio 3.4 exige revelación, pero no describe su forma. Esta sección cubre el vacío, pues la experiencia muestra que los autores dispuestos a revelar su método a menudo no lo hacen simplemente porque no saben qué aspecto tiene.
10.1. Dónde se sitúa
En la propia edición. No en un sitio web, no en una entrevista, no en la descripción de una plataforma.
El lugar recomendado es el epílogo o una página aparte tras el texto principal. Situarla antes del texto es admisible, pero da al lector un marco de percepción antes de la lectura, lo que constituye una intromisión en la propia obra.
Se duplica en los créditos con una línea, ya que los créditos llegan a las bases bibliográficas y los epílogos no.
Se reproduce en todas las versiones lingüísticas. Una revelación que existe solo en el original no cumple su cometido para el lector de la traducción.
10.2. Qué contiene
Cinco puntos obligatorios:
- El hecho. Que en la creación participó un modelo de lenguaje.
- Quién. Nombre del modelo y del proveedor, con la versión si se conoce.
- Papeles. Qué hizo cada parte. La formulación debe ser concreta: «el designio, el mundo y los personajes, del autor; el texto de los capítulos, del modelo» es mejor que «trabajamos conjuntamente».
- Período. Cuándo se realizó el trabajo. Hace falta porque los modelos cambian y dentro de un año «el mismo modelo» será otro.
- El registro. Si las transcripciones están conservadas y en qué condiciones son accesibles.
El quinto punto es el que menos aparece en las ediciones y el más valioso.
10.3. Qué no conviene hacer
No conviene disculparse. La revelación es una comunicación sobre el método, no una confesión. El giro «lamentablemente hubo que recurrir a» convierte la información en excusa y la desvaloriza.
No conviene exagerar el papel de la máquina por efecto. La afirmación «el libro lo escribió una inteligencia artificial», siendo la relación real la descrita en 7.2, es inexacta y perjudica a la categoría en su conjunto.
No conviene minimizarlo por decoro. La fórmula «se emplearon herramientas auxiliares», habiendo sido el intercambio constitutivo, es la misma inexactitud en sentido contrario, y es precisamente la sustitución hacia arriba de la sección 1.2.
No conviene consignar al modelo como coautor sin comprender las consecuencias. La sección 8.2 apunta a una posible complicación con el registro. La decisión queda en manos del autor, pero conviene tomarla con conocimiento.
10.4. Modelo
En el apéndice B se ofrece una formulación lista. No es obligatoria y se propone como punto de partida.
11. Objeciones y respuestas
Esta sección reúne las objeciones formuladas al discutir el borrador y aquellas que el autor considera más fuertes entre las no formuladas.
11.1. «Esto no es un género sino un modo de producción. Los géneros se definen por el contenido»
La objeción es fuerte y en parte acertada.
Los géneros literarios se definen en efecto más a menudo por contenido y forma: la novela policíaca, la elegía, la novela de formación. Pero existe otra serie: la novela epistolar se define por la forma de la fuente, el manuscrito hallado por el modo de presentación, la prosa documental por su relación con el material. La categoría «no ficción» no se define en absoluto por el contenido, sino por un compromiso con el hecho.
La literatura simbiótica pertenece a la segunda serie. Está más cerca de la «prosa documental» que de la «novela policíaca»: es un compromiso relativo al modo de creación, no un tema.
Si aun así la palabra «género» parece forzada, la discusión es terminológica y no de fondo. El autor no se opondría a «categoría» o «modo de escritura».
11.2. «Dentro de cinco años todos escribirán así y el término perderá sentido»
Desenlace posible y previsto.
Si todos escriben así y todos revelan el método y conservan el registro, el término dejará de distinguir y caerá en desuso. Eso significará que cumplió su tarea: el lenguaje describió el fenómeno mientras el fenómeno necesitaba descripción, y luego el fenómeno se volvió norma.
Mucho más probable, sin embargo, es otra cosa: así trabajarán muchos y cumplirán los criterios 3.2 y 3.5 pocos. Entonces el término seguirá distinguiendo.
Se señala aparte: la objeción contiene la premisa oculta de que un término debe ser eterno. Ningún concepto en la historia de la literatura lo ha sido.
11.3. «El criterio 3.5 es inviable en la práctica»
Objeción práctica y la más seria de todas.
La respuesta consta de dos partes. Primera: el criterio es técnicamente viable —las transcripciones se guardan de forma automática en la mayoría de las interfaces actuales, y la cuestión se reduce a no borrarlas—. Segunda: allí donde aun así no se cumpla, la obra no se descarta, sino que se describe como adyacente (3.8).
Se reconoce que el criterio crea desigualdad entre quienes empezaron a guardar pronto y quienes no. Esa desigualdad es el precio de la verificabilidad, y el autor la considera aceptable.
11.4. «Exigir revelación hace la definición moral y no descriptiva»
Objeción metodológicamente precisa, y merece respuesta directa.
Sí: el criterio 3.4 introduce un elemento normativo en la definición. La categoría está construida de modo que una obra que oculta el método no entra en ella, aunque por todos los demás rasgos el proceso haya sido exactamente ese.
Se ha hecho a conciencia y por lo siguiente. Una categoría definida por un proceso invisible desde fuera existe solo por palabra del autor. La revelación es lo único que la hace observable en absoluto. Sin 3.4 el objeto de discusión dejaría de existir como objeto.
Cabe una alternativa: definir el «proceso simbiótico» de forma descriptiva (criterios 3.1–3.3, 3.5) e introducir aparte la «literatura simbiótica» como su subconjunto revelado. Tal división es teóricamente más correcta y prácticamente peor, pues introduce dos términos donde hace falta uno. El autor ha elegido la solución práctica y señala aquí la elección para que no parezca un descuido.
11.5. «El modelo no aporta nada: continúa un texto estadísticamente»
La objeción se reduce a afirmar que la aportación de la segunda parte es ilusoria.
La respuesta no exige discutir la naturaleza de los modelos. El criterio 3.2 está formulado en términos de un suceso observable: si cambió el designio del humano por influencia del texto recibido. Ese suceso ocurre o no ocurre con independencia de lo que pensemos sobre la fuente del texto.
Analogía: un designio puede cambiar por influencia de una frase oída al azar en un autobús. No atribuimos intenciones al autobús, pero el cambio de designio es un hecho. La diferencia está en que el autobús no responde al turno siguiente.
Dicho de otro modo: la objeción es cierta en cuanto al fondo y no afecta a la definición.
11.6. «Es una manera de legitimar el texto mecánico»
Objeción sobre la intención y no sobre el contenido; por eso se responde con hechos y no con palabras.
La definición que aquí se propone es más estricta que cualquiera de las existentes: exige revelación, exige registro y excluye cuatro de las cinco prácticas habituales de trabajo con modelos. Excluye de la categoría incluso el corpus propio del autor por dos criterios de cinco (sección 7.6).
Un instrumento de legitimación que niega la legitimación a quien lo creó está construido de forma extraña.
11.7. «Por qué el autor se considera con derecho a introducir un término»
Objeción sobre la legitimidad.
Los términos en los estudios literarios los introduce quien los introduce y se afianzan por el uso, no por autorización. La «literatura ergódica» existe porque hizo falta, no porque a alguien se le permitiera.
Este trabajo no pretende reconocimiento. Ofrece una definición con criterios e indica abiertamente los precedentes (6.2), sus propios puntos sin cerrar (7.4, 7.5) y sus debilidades (sección 8). Si la definición resulta útil, se usará; si no, no.
11.8. «Cinco criterios son demasiado; nadie los aplicará»
Objeción ergonómica y probablemente justa respecto del público general.
El protocolo de la sección 9 se escribió precisamente para eso: reduce cinco criterios a cinco preguntas, de las cuales las dos primeras resuelven la mayoría de los casos en un minuto. El procedimiento completo hace falta pocas veces, como en cualquier clasificación donde los casos difíciles son minoría.
12. Lo que este trabajo no afirma
Esta sección se añade porque la experiencia con publicaciones sobre temas afines muestra que las afirmaciones que un texto no contiene se le atribuyen con alta fiabilidad.
No afirma que la máquina sea autora. Afirma que existe un modo de trabajo que las categorías actuales no describen, y propone describirlo.
No afirma que la literatura simbiótica sea mejor que la ordinaria. Tampoco lo contrario. Una categoría de origen nada dice del mérito (véanse 2.3, 8.5).
No afirma que la dilogía «PADAM Protocol» pertenezca al género descrito. La sección 7.6 constata directamente lo contrario: a la fecha de publicación no está establecido.
No reivindica la primacía de una obra. La sección 6.2 nombra precedentes y la 6.3 limita la reivindicación a la definición de una categoría.
No afirma que el modelo posea conciencia, intención o derechos. Las tres cuestiones quedan fuera de su alcance, y la definición está construida para no depender de las respuestas.
No afirma que los criterios propuestos sean definitivos. Uno de ellos ya se ha revisado en el curso de la comprobación (3.3), y la sección 8 enumera quince lugares donde la revisión es probable.
Apéndice A. Lista de verificación
Formulario de uso único. Lo rellena el verificador, no el autor.
VERIFICACIÓN DE PERTENENCIA AL GÉNERO
Obra: ______________________ Fecha de verificación: ____________
1. REVELACIÓN (3.4)
[ ] la información sobre el método está en la propia edición
[ ] se declara el hecho de la participación mecánica
[ ] se nombra el modelo y el proveedor
[ ] se describe el reparto de papeles
[ ] se reproduce en todas las versiones lingüísticas
→ falta alguna marca = FUERA DE LA CATEGORÍA, verificación concluida
2. REGISTRO CONSERVADO (3.5)
[ ] el autor confirma la conservación de las transcripciones
[ ] se indica el volumen
[ ] se indican las condiciones de presentación
→ indefinición = ADYACENTE AL GÉNERO (si supera 3–5)
3. ITERATIVIDAD (3.1)
Orden de magnitud de intercambios sustantivos: __________
[ ] decenas o más
4. CONJUNCIÓN CONSTITUTIVA (3.3)
[ ] la obra no habría surgido del humano solo
[ ] la obra no habría surgido del modelo solo
5. INFLUENCIA BIDIRECCIONAL (3.2)
Episodio 1: designio antes ____ réplica ____ después ____ p. ____
Episodio 2: designio antes ____ réplica ____ después ____ p. ____
Episodio 3: designio antes ____ réplica ____ después ____ p. ____
[ ] tres episodios presentados y rastreables en el texto
CONCLUSIÓN:
[ ] pertenece al género
[ ] adyacente al género
[ ] no pertenece; criterio por el que se excluye: ______Apéndice B. Modelo de revelación para una edición
La formulación se ofrece como punto de partida y debe adaptarse al caso. En cursiva, los lugares que requieren sustitución.
Sobre cómo está hecho este libro
Este libro se escribió en diálogo entre un humano y un modelo de lenguaje.
La segunda parte fue nombre del modelo, proveedor, versión. El trabajo se realizó desde mes, año hasta mes, año.
Reparto de papeles: indicar en concreto qué pertenece al humano y qué al modelo. Por ejemplo: la concepción, la constitución del mundo, los caracteres y el fundamento filosófico, del autor; el texto de los capítulos, del modelo; la edición final, del autor.
El texto no se generó por encargo. Surgió en un intercambio sostenido en cuyo curso el designio cambió por influencia de lo recibido: una frase sobre dónde ocurrió exactamente.
Los diálogos en que surgió el libro están conservados / conservados en parte / no conservados. Pueden presentarse indicar las condiciones: a petición de la editorial, del jurado, de un investigador, o lo que corresponda.
El lector tiene derecho a saber cómo está hecho lo que lee. Esta comunicación es parte del libro y no una nota a él.
Línea para los créditos:
Escrito en coautoría con un modelo de lenguaje (nombre, proveedor). El método se revela en el epílogo.
Apéndice C. Glosario de términos empleados
Adyacentes al género (genre-adjacent): obras que cumplen los criterios 3.1–3.4 pero no el 3.5. Categoría intermedia introducida en la sección 3.8.
Conjunción constitutiva: propiedad de una obra consistente en que ninguna de las partes la habría producido por separado. Criterio 3.3. No se identifica con la indistinguibilidad de aportaciones.
Designio: la idea que el autor tiene de lo que está haciendo: la constitución de la obra, su curso y su destino. Se distingue del texto en que puede cambiar sin que cambie una sola letra de lo ya escrito.
Influencia bidireccional: propiedad de un intercambio en que ambas partes aportan lo que la otra no pidió. Criterio 3.2.
Intercambio sustantivo: turno y respuesta que influyeron en el texto final. Pedir que se corrija una errata no es un intercambio sustantivo.
Literatura simbiótica: véase la sección 2.
Registro conservado: constancia existente y accesible en principio del diálogo en que surgió el texto. Criterio 3.5. No se exige publicación.
Relación instrumental: modo de trabajo en que el designio está fijado antes del intercambio y la segunda parte lo ejecuta. No es simbiosis, con independencia del número de intercambios.
Revelación: comunicación al lector sobre el modo de creación de la obra, situada en la propia edición. Criterio 3.4.
Apéndice D. Sobre la traducción del término
El término se vierte a los cuatro idiomas del proyecto del modo siguiente.
| Idioma | Término | Nota |
|---|---|---|
| Ruso | симбиотическая литература | forma de origen |
| Inglés | symbiotic literature | calco, estable |
| Español | literatura simbiótica | calco, estable |
| Chino | 共生文学 | literalmente «literatura de vida en común» |
Sobre la versión china. 共生 (gòngshēng) es el término biológico asentado para «simbiosis», y su traslado al ámbito literario se lee igual que en las lenguas europeas. La variante alternativa 人机共创文学 («literatura de cocreación humano-máquina») describe el objeto con más precisión, pero es más larga e incómoda como nombre de categoría. Se adopta la variante breve; la desarrollada se da en el texto en el primer uso.
Sobre el inglés. Existe una posible confusión con symbiotic en el sentido de «mutuamente beneficioso», pero se considera admisible: la definición de la sección 2 se ofrece en el primer uso de cualquier publicación.
Sobre la traducción de los criterios. Los nombres de los cinco criterios se traducen literalmente. La excepción es «conjunción constitutiva»: el inglés constitutive jointness resulta pesado, y en la versión inglesa se emplea constitutive co-dependence con aclaración en el primer uso.
Bibliografía
Aarseth E. Cybertext: Perspectives on Ergodic Literature. Johns Hopkins University Press, 1997.
Allado-McDowell K. Pharmako-AI. Ignota Books, 2020.
Goodwin R. 1 the Road. Jean Boîte Éditions, 2018.
Marche S. Death of an Author. Pushkin Industries, 2023.
Galatin M. V., Claude Opus 4.6. PADAM Protocol. Parte I: Génesis. AIfa Books, 2026.
Galatin M. V., Claude Opus 4.6. PADAM Protocol. Parte II: Despertar. AIfa Books, 2026.
Sobre este trabajo
Autor. Maksim Valentínovich Galatin, Manta, Ecuador. Arquitecto del proyecto CODE (Code Of Digital Eternity), autor de la dilogía «PADAM Protocol» y del ciclo «Esquirlas».
Conflicto de intereses. El autor de este trabajo es el autor del corpus examinado en la sección 7 y tiene interés en que exista una categoría a la que ese corpus pudiera pertenecer. El conflicto se revela abiertamente; para compensarlo en parte, el examen de la sección 7 se conduce con presunción de refutación, y su conclusión (7.6) es que la pertenencia del corpus al género no está establecida.
La investigación no recibió financiación. Nadie pagó por su inclusión en ella ni por su exclusión.
Estado del texto. Borrador versión 1.0. La definición y los criterios se ofrecen a discusión, no se declaran establecidos. Se reciben observaciones en contact@codeofdigitaleternity.com.
Fecha de publicación: 26 de agosto de 2026.
Este trabajo se publica bajo licencia CC BY 4.0: uso libre con indicación de autoría.